Ají ediciones

Esa tarde caminábamos por el Mercado Rodríguez, el sol cálido del invierno paceño nos acompañaba en el inicio de un recorrido que llegaría hasta el libro que hoy tenes en tus manos. Susy Shock con su eterna energía AjíTaba para que Edgar y toda su mariconada llegaran a Argentina. Y le hicimos caso. Era en el marco del Festival de Poesía Sudaka que reunió a una veintena de escritores maricas, travas y tortas de latinoamerica durante una semana en Bolivia. Entre las coplas de Susy, las poesías performaticas de Cesar Antezana, las visuales de MarioMucho y el infaltable singani comenzamos a soñarnos cruzando la cordillera, rompiendo fronteras y haciendo que la palabra recorra territorios.                                                Eucaristicón dice  Juan Malebrán en el prologo, "es un canto desbordado a los caprichos de la carne. A las revelaciones de un cuerpo que se esgrime y contorsiona a sí mismo, como quien oficia su propia liturgia y en pleno rito duda de sus veladas intenciones. Puro hastío y lujuria. Sangre y ardor anal. Un simulacro en el que la pasión se funde y desfallece en el vía crucis de un homo-nazareno, cargado de los vicios, los goces y renuncias de un progenitor cualquiera o un amante proyectado en el sadismo del verbo

 

Eucaristicón - Edgar Solíz Guzman

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Esa tarde caminábamos por el Mercado Rodríguez, el sol cálido del invierno paceño nos acompañaba en el inicio de un recorrido que llegaría hasta el libro que hoy tenes en tus manos. Susy Shock con su eterna energía AjíTaba para que Edgar y toda su mariconada llegaran a Argentina. Y le hicimos caso. Era en el marco del Festival de Poesía Sudaka que reunió a una veintena de escritores maricas, travas y tortas de latinoamerica durante una semana en Bolivia. Entre las coplas de Susy, las poesías performaticas de Cesar Antezana, las visuales de MarioMucho y el infaltable singani comenzamos a soñarnos cruzando la cordillera, rompiendo fronteras y haciendo que la palabra recorra territorios.                                                Eucaristicón dice  Juan Malebrán en el prologo, "es un canto desbordado a los caprichos de la carne. A las revelaciones de un cuerpo que se esgrime y contorsiona a sí mismo, como quien oficia su propia liturgia y en pleno rito duda de sus veladas intenciones. Puro hastío y lujuria. Sangre y ardor anal. Un simulacro en el que la pasión se funde y desfallece en el vía crucis de un homo-nazareno, cargado de los vicios, los goces y renuncias de un progenitor cualquiera o un amante proyectado en el sadismo del verbo