«Uno de los posibles mundos del futuro, narrado con precisión y sensibilidad apabullante».
Alejandra Laurencich

 

«En Jaulagrande, Guadalupe Faraj propone un escenario distópico, pero la novela es mucho más que eso. Nunca antes habíamos leído un relato en el que confluyeran los absurdos y las humillaciones de las bases militares y los concursos de belleza, y, a la vez, la ternura por el mundo que se apaga. Escrita con un ritmo delicado y un humor muy inteligente, Jaulagrande crea un universo único, que sigue con nosotros largo tiempo una vez terminada la lectura».
Betina González

 

 

«Jaulagrande. Nadie quiere ir». Esta es la sentencia con la que arranca Jaulagrande. Y allí van, sin embargo, sus protagonistas: un militar que ha perdido el honor, su esposa, harta de años de lealtad, y un hijo al borde de la adolescencia para quien el mundo es ante todo una gran pregunta.

 

Jaulagrande es una base militar en la que el sol se apaga, los gansos rejuvenecen al comer basura y cada quien encuentra su destino, aun si ese destino no es más que un punto final. Lo que sucede allí escapa a los convencionalismos, pero está atado a leyes tácitas que con extrema destreza Guadalupe Faraj logra establecer como otra lógica posible. De atmósfera espesa y un ritmo al que no le sobra ni le falta nada, Jaulagrande es una novela aguda, tierna, exacta y, sobre todo, penetrante.

JAULAGRANDE - GUADALUPE FARAJ

$1.050
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«Uno de los posibles mundos del futuro, narrado con precisión y sensibilidad apabullante».
Alejandra Laurencich

 

«En Jaulagrande, Guadalupe Faraj propone un escenario distópico, pero la novela es mucho más que eso. Nunca antes habíamos leído un relato en el que confluyeran los absurdos y las humillaciones de las bases militares y los concursos de belleza, y, a la vez, la ternura por el mundo que se apaga. Escrita con un ritmo delicado y un humor muy inteligente, Jaulagrande crea un universo único, que sigue con nosotros largo tiempo una vez terminada la lectura».
Betina González

 

 

«Jaulagrande. Nadie quiere ir». Esta es la sentencia con la que arranca Jaulagrande. Y allí van, sin embargo, sus protagonistas: un militar que ha perdido el honor, su esposa, harta de años de lealtad, y un hijo al borde de la adolescencia para quien el mundo es ante todo una gran pregunta.

 

Jaulagrande es una base militar en la que el sol se apaga, los gansos rejuvenecen al comer basura y cada quien encuentra su destino, aun si ese destino no es más que un punto final. Lo que sucede allí escapa a los convencionalismos, pero está atado a leyes tácitas que con extrema destreza Guadalupe Faraj logra establecer como otra lógica posible. De atmósfera espesa y un ritmo al que no le sobra ni le falta nada, Jaulagrande es una novela aguda, tierna, exacta y, sobre todo, penetrante.